viernes, 9 de abril de 2010

Junta Revolucionaria (1er Gobierno)



Los principales objetivos del nuevo gobierno eran proclamar diversos decretos ley de emergencia, entre los cuales se pueden nombrar: la instauración de una Asamblea Constituyente mediante previa consulta electoral que dotara a la República de una nueva Carta Constitucional; la otorgación del derecho al voto libre, directo, universal y secreto a todos los ciudadanos venezolanos -hombres y mujeres-, mayores de 18 años para la elección del Presidente y miembros del Congreso; el combate a la corrupción administrativa; el abaratamiento del costo de la vida; el cambio de la política petrolífera con el aumento de impuestos a las compañías extranjeras; las reformas agraria y educacional; el ejercicio pleno de la libertad de expresión y pensamiento; la libertad de función plena a los partidos políticos y sindicatos organizados; la abolición del reclutamiento forzoso para el servicio militar y el rompimiento de relaciones con gobiernos no-democráticos.
Pese a todo el clima de apertura democrática, no faltaron las revueltas golpistas y conspiraciones militares que lograron ser sofocadas efectivamente por el gobierno. Algunos de ellos inclusive perpetrados por oficiales del gobierno y por civiles como Jóvito Villalba, ex-compañero del PDN y amigo de la juventud de Betancourt. Otros financiados por gobiernos foráneos con los cuales la Revolución había roto relaciones, tal es el caso, de los intentos de magnicidio a Betancourt ordenados por los dictadores Rafael Leonidas Trujillo de República Dominicana y Anastacio Somoza García de Nicaragua. Igualmente las protestas civiles calentaron la calle con medidas consideradas más tarde por Romulo Gallegos como de evidente sectarismo e intolerancia política, tal es el caso del decreto educacional 321 que consideraba sistemas de evaluación distintos para planteles públicos y privados. El mismo Betancourt reconoció años después:
“Estuvimos al borde del colapso y de caer desbarrancada en el abismo con motivo del decreto 321”.
Sin embargo, la labor del gobierno era apoyada mayoritariamente por la población, eso refleja la fuerza adquirida por Acción Democrática como el partido de mayor militancia del país y el más votado. En diciembre de 1947 los venezolanos acuden por primera vez a las urnas electorales a elegir el presidente de su nación, Rómulo Gallegos de AD es electo.

Tercer Exilio



Las dificultades económicas que vivía el país y las características sectarias de Acción Democrática, se unieron al descontento de las Fuerzas Armadas Nacionales, que alegaban una intromisión de este partido en la institución armada. Las exigencias que los militares hicieron a Gallegos fueron ignoradas por el Presidente, por lo que estos decidieron levantarse en armas el 24 de noviembre de 1948.

Marcos Pérez Jiménez, aquel que fue el jefe militar en la conspiración del 18 de octubre y que había quedado por fuera de la Junta Revolucionaria, ahora estaba al frente de la Junta Militar de Gobierno, integrada también por Llovera Páez y Delgado Chalbaud.

Una de las primeras acciones de la nueva dirigencia fue la expulsión de los principales líderes de AD. Rómulo Betancourt partió así a su tercer exilio. Éste durará nueve años y lo llevará por Estados Unidos, Cuba, Costa Rico y Puerto Rico. Allí retomará las actividades que emprendió en sus anteriores expatriaciones: la escritura y la organización partidista.

Su escritura periodística volvió al tono de la denuncia, para contarle al mundo la situación de Venezuela y criticar el gobierno de facto instaurado en el país. “Frente a todos los hechos y sucesos del decenio dictatorial, Rómulo Betancourt respondió; no hubo episodio nacional que dejara de comentar y debatir” (Romero, 2005, p.105).

En estos años también se publicó su obra más importante: Venezuela política y petróleo, la misma que viene escribiendo desde 1936 y en la que plasma su pensamiento en los aspectos político y económico, y en especial sobre la cuestión petrolera. En este libro Betancourt hizo un recuento histórico, acompañado de análisis sobre las distintas gestiones de gobierno en las materias mencionadas; haciendo énfasis en su experiencia en el poder durante el trienio. También, en 1952, publica su libro Venezuela bajo el régimen del terror, conocido como Libro negro de la dictadura.

Su característica de articulador de relaciones se manifestó en este período. El exiliado estableció y mantuvo contacto epistolar con importantes líderes políticos del continente; “quienes pasaron a ser amigos y apoyaron, política y financieramente, a Betancourt y a AD en su lucha antidicatatorial” (Romero, 2005, p. 100). También buscaba la colaboración de organismos internacionales contra el gobierno perezjimenista, así fue que visitó el Departamento de Estado de EE.UU, la Organización de Estados Americanos y la Organización Mundial del Trabajo.

Como lo hizo desde Chile en su primer exilio, Betancourt, ahora de 41 años, utilizó este destierro como un tiempo para organizar la resistencia a la dictadura tanto interna como externamente. Se mantuvo en contacto con el CEN clandestino del partido, al que le da instrucciones acerca de los acuerdos y alianzas con los otros partidos venezolanos. Ya había aprendido la lección del trienio y no quería repetir los mismos errores, buscó esta vez una postura más abierta y flexible para crear un frente unido más fuerte ante la dictadura. Así fue que se AD se unió a la denominada “Junta Patriótica”, conformada por el PCV y URD; también tiene acercamientos con COPEI en esta etapa. Externamente, organiza la resistencia entre los exiliados, que cada vez son más puesto que el régimen perezjimenista fue cerrándose cada vez más y eliminando la disidencia, ya fuese con la expulsión del país o con la muerte.

Segundo Gobierno



El 25 de enero de 1959 Betancourt sostiene una reunión en su condición de Presidente electo con Fidel Castro, quién venía al país a propósito de la celebración del 23 de enero, día en que cayó la dictadura perezjimenista. Castro se entrevistó con Betancourt, pero no hubo ningún tipo de empatía de parte del presidente venezolano con el insurgente cubano.
El 13 de febrero de ese año fue proclamado Presidente Constitucional de la República, para el período 1959-1964.


Aspectos políticos
Betancourt tuvo que enfrentar uno de los períodos de gobierno más difíciles en la historia contemporánea nacional, por tener que efectuar la definitiva transición de la república hacia la democracia.
Haciendo cumplimiento del acuerdo del Pacto de Punto Fijo, Betancourt conformó su gabinete de gobierno con representantes de su partido, Acción Democrática, y de los movimientos políticos: socialcristiano COPEI y Unión Republicana Democrática (URD). Así fueron designados 2 ministerios para AD, 2 para COPEI y 3 para URD. Este último se retiraría del pacto en 1960, quedando suscrito el pacto entre AD, COPEI e independientes.
El gabinete de gobierno betancourista se destacó por estar integrado de diversos intelectuales y connotados profesionales de la vida pública nacional, como: Juan Pablo Pérez Alfonso, Mariano Picón Salas, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Ramón J. Velásquez, Raúl Leoni, Enrique Tejera Paris, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Octavio Lepage, Luis Piñerúa Ordaz, Leopoldo Sucre, entre otros.
Durante su mandato Betancourt tendría que lidiar las escisiones dentro de su partido que dieron origen al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), al Partido Revolucionario Nacional (PRN) y al Grupo ARS (AD-Oposición), dichas divisiones conllevaron a que AD perdiera la mayoría en la Cámara de Diputados para el nuevo período legislativo.
En este período también se ilegalizó al Partido Comunista (PCV) por vincularse en una lucha armamentista contra su gobierno.
El 23 de enero de 1961 promulga la nueva Constitución, similar a la aprobada en su primer gobierno, la cual había sido depuesta por Pérez Jiménez. Dicha carta constitucional regiría los destinos de la nación hasta 1999.

Aspectos Económicos (2do Gobierno)



La gestión en economía estaba centrada en la independencia económica del país y el estimuló al desarrollo industrial.
En 1960 el Ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonso, crea la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) y suscribe el acta de creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con el cual se establece una alianza estratégica en materia petrolera junto a países exportadores del crudo, como: Kuwait, Arabia, Saudita, Iraq e Irán. Ese mismo año el Presidente Betancourt decreta la creación de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).
El 4 de mayo de 1961 se publican una serie de medidas económicas en las que caben destacar el control de cambios, la disminución en 10% de sueldos y salarios públicos a fin de reducir el gasto y déficit presupuestario y la devaluación del bolivar.
Durante este segundo período de gobierno betancourista se restituyen los derechos laborales de los trabajadores y empleados venezolanos, entre ellos, el acceso a la vivienda y el aumento general de sueldos.
Según el Banco Central de Venezuela al final de este gobierno, se habían superado las marcas de los años precedentes en cuanto a cifras positivas de recuperación económica, la tasa de crecimiento económico fluctuaba entre el 4 y 5%.